"Seguimos
tocando mucho de noche, pero nosotros hemos promovido que empiecen antes las
fiestas", cuenta el director de uno de los conjuntos más solicitados en la
juerga local, pero que este sábado estará a cargo de la apertura del festival,
a las 11:45 hrs.
Por Sebastián Cerda, emol
Grupos chilenos que cultiven
ritmos bailables, hay cada vez más. Pero los que merezcan probarse la corona de
auténticos reyes de la fiesta local, ésos son pocos. Entre ellos, sin dudas
está la Banda Conmoción, un combo de inspiración nortina que este sábado
anotará un nuevo hito en su trayectoria, cuando inauguren la tercera edición
local de Lollapalooza.
"Lo tomamos muy bien, nos
interesa abrir el festival y tener una convocatoria de público más
familiar", destaca Cristián Sanhueza, director de la Banda e insigne dueño
del bombo en las actuaciones de la misma.
Sin embargo, llegar a este punto
no fue nada fácil: Ya en 2012 habían sido invitados, pero los de
"Pregonero" optaron por no aceptar. "No hubo acuerdo económico.
Ésa es una de las grandes críticas a este festival, aunque uno sabe que en
otros incluso hay artistas que pagan por tocar, pero eso no nos compete.
Nosotros decidimos no ir porque era una suma irrisoria", recuerda
Sanhueza.
Ahora las cosas son distintas:
"Al sentir que nos llaman por segunda vez, con más ganas y más empeño, uno
siente que se valora a la Banda. Allí habrá mucha gente que nosotros queremos
que nos escuche, así es que lo tomamos positivamente. Lo entendemos como una
buena posibilidad, y no vemos nada como regalado", sentencia el músico.
Por eso, llevan rato enfocados en
sus 45 minutos de presentación, donde mostrarán los temas de sus discos
Pregonero (2008) y Cuerpo repartido (2010), pero también algunas canciones
nuevas que terminaron de tomar forma en su reciente gira de verano.
-Éste será otro entorno, porque
buena parte del público más rockero suele verlos a altas horas de la noche, en
ambientes más prendidos...
-No creas. Dentro de los eventos
que tenemos, hemos fomentado mucho lo familiar. Para nosotros hacer conciertos
de día es mucho mejor. Seguimos tocando mucho de noche, pero nosotros hemos
promovido que empiecen antes las fiestas, que se carretee más de día, así es
que no nos viene mal. Hemos tratado de ofrecer alternativas. Perfectamente
podemos hacer un concierto un sábado a las 4 de la tarde, por ejemplo. Lo hemos
probado y funciona, la gente prende igual. Eso nos deja tranquilos. Será un
show bien energético y bien fiel a lo que hacemos.
-¿Cómo evalúas el hecho de que
ustedes puedan encender a la gente, provocar vacilones, pero sin apelar
directamente a la cumbia y la pachanga, sino a elementos locales que hasta
ahora no habían sido recogidos para fiestear?
-Es la raja. Los medios tratan de
ponerle un nombre a las cosas, y a esto le pusieron "la nueva
cumbia". Pero son más elementos los que nosotros incorporamos a la música,
desde el formato mismo, que es de una banda de pueblo. Ya eso cambia la noción.
Para nosotros ha sido muy importante contribuir a la sonoridad, no dejarla
encerrada en las fiestas populares de los pueblos, sino que traerla acá a
Santiago, ampliarle los criterios musicales a la gente, que se vacilen temas
instrumentales.
-Y así como ha funcionado acá,
¿crees que funcione en eventos como el Lollapalooza de Chicago, por ejemplo?
-Tenemos la experiencia de giras
a China, Europa, donde si bien hay cierta similitud con algunas fanfarrias más
gitanas, el ritmo y el formato movieron a todos. Esta música hace mover a la
gente y llega. Entendemos que la música sucede, y funciona.

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